RAYOPINTURA

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En esta sombra tan clara «empecé a usar el negro puro como un color de luz y no de oscuridad Henri Matisse». En una época en la que la mirada se inunda rápidamente debido a la intensa proliferación de imágenes virtuales, publicitarias, artistas, etc., y la información pasa cada vez más desapercibida, el tiempo que se ha convertido en el eje central desde el que se estudiar nuestra sociedad.

En el campo artístico, los Estudios Visuales, en su interés por la vida de las imágenes y sus efectos, más que en sus significados, han aportado, desde diferentes enfoques, conceptos como anacronismo (Georges Didi-Huberman) o tiempo trastornado (Mieke Bal), que subraya la pervivencia, no exenta de confusiones, del pasado.

Dentro de esa dislocación, las Rayopinturas (2018), la última serie del artista Ester Travel, una de las creadoras más sólidas e innovadoras del panorama actual, nos introducen en un tiempo lento que alude a los métodos analógicos de la reproducción de imágenes, los inicios de la fotografía, o los experimentos futuristas con la doble exposición. Por una parte, el desdoblamiento del objeto, transferido como huella en numerosos soportes, incide en el carácter orgánico, azaroso, del proceso de creación y de su montaje final, gracias a la interrelación de las diferentes piezas de la composición. Por otra, la técnica utilizada, acompaña de la búsqueda de la esencia de las formas, simula el efecto fotográfico captando nuestra mirada en los detalles pictóricos, apenas basados en un sencillo principio: la proyección de la luz sobre el objeto.

Solo de esta manera, hundiendo sus raíces en el pasado como método de garantizar un futuro, Ester Travel cuestiona la oposición tajante entre fotografía (reproducible y fugaz) y pintura (única y duradera), por teóricos como Walter Benjamin, con una reproductividad cambiante que, en última instancia, no es sino un método mínimo cargado de infinitas posibilidades.

Texto Héctor Tarancón Royo para el Catálogo del XII Salón de la Crítica, 2018.